Feminismo, Mujer de Aquí

Remedio Para El Mal Genio Mestrual

Por. Karol Bolaños

Ando buscando la calma en la ausencia del grito y evitando la acción desenfrenada, pero a veces mis hormonas me lo impiden. Es tan frustrante que el cuerpo determine el estado emocional y físico. Creo que algunas mujeres honestas pueden dar fé de lo que digo. A veces, lo hermoso de la mujer se convierte en nuestro mayor impedimento para nuestra plenitud.

No reniego de mí sexo, menos de mis cualidades sagradas. Pero sí del dolor, la fatiga, el desaliento y el mal genio que me produce la liberación hormonal. Es más, del olor que transmito cuando estoy así, muchas veces me siento como un pedazo de carne fresca ante un león hambriento. De hecho, me doy cuenta que muchos que lo sienten se aprovechan para desajustar mí intento de control.

Admiro las mujeres que al parecer siempre logran controlar lo que piensan y hacen, incluso cuando tienen menstruación. Aunque, veo que algunas, son un poco mentirosas, porque también les afecta, sólo que, su rudeza cultural las limita para expresarse. Otras, ya son exageradas, tampoco es que se requiera que todo el mundo esté a sus pies para ser pisoteados. Por eso digo, es admirable esa búsqueda honesta de equilibrio, aunque muchas veces sea un fracaso.

Una cosa debo decir, se me daba más fácil cierta comprensión femenina en mí país; muchas mujeres de mí generación, solían ser muy trabajadoras y aunque sufrían con la menstruación estaban ahí, enfrentando con valentía los azares de la vida, pero sintiendo y diciendo. No sé cómo serán las de ahora, pues, todo cambia y con ello ciertas exageraciones que no entraré a debatir.

Acá las mujeres, son extremadamente «fuertes» e independientes, relegando este tipo de discusiones tan básicas a la vida privada y no hay mayor solidaridad en el sentimiento que genera tanto cambio hormonal. No se dice y tampoco se siente. Expresarlo sería perder el control de la situación. Entonces, se vuelve común el acto fingido de fortaleza para denotar poder. La que sufre es débil, excluida y hasta ridiculizada.

En fin, como somos de distintas y cuanto nos queda por aprender en este camino de descubrimientos femeninos. Eso sí, la que tenga el remedio que lo rote porque lo que no me soporto es esté mal genio de mala en todo.

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