Crónica, Feminismo, Mujer de Aquí, Reflexión

Erradicar el Macho Impuesto

Por. Karol Bolaños

Ayer me ví algunos documentales que se hicieron en arte para exaltar el papel de la mujer moderna.

Uno se trataba de cinco mujeres de diversa cultura, dónde los actos que muestran el desprecio por la mujer las movilizó a la construcción de escenarios contestatarios. Ahí, empezó mí viaje hacía el pasado desde el presente, viendo como el hombre y la religión han suprimido la mujer.

La clave está en la curiosidad, no es sólo de inteligencia porque esa la tenemos todos y todas. Se trata de que, la mujer cuestiona, la mujer piensa y habla constantemente. Además, puede controlar las pulsiones, incluso en estado inconsciente.

Por el contrario, el hombre justifica su aparente «incapacidad» de controlarse y ha sometido con la fuerza bruta todos los aparatos de poder y pensamiento que lo permitan.

La religión, la política, los gobiernos liderados por la mentalidad de la superioridad sexista, la estructura familiar nuclear, las costumbres, la tecnología, la ciencia, las narrativas y los sistemas educativos están diseñados para controlar la curiosidad de la mujer.

Lo increíble es lo que puede pasar en todos esos escenarios donde el hombre es aparentemente superior; porque siempre están podridos y llenos de violencia.

El segundo documental que me ví fue sobre las monjas que son acosadas, abusadas, violadas y vendidas como trabajadoras sexuales por los sacerdotes.

Definitivamente, no entiendo como seguimos asistiendo a las iglesias, ante toda está oleada de porquería que cae del cielo. Eh, aclaro, no sólo se trata de está religión, porque todas están llenas de hombres de poder y sus actos incontrolables.

Estás mujeres se entregan al servicio divino por tantos motivos, sobretodo, por fe. Entonces, imaginemos no más toda la secuencia.

Llega el hombre que representa lo divino en la tierra y somete su cuerpo con discursos de fe, servicio y absolución. Sin embargo, en el acto de fe que es la oración, algo les recuerda que el compromiso que hicieron al casarse con Dios no tenía nada que ver con tal acto carnal y se sienten impuras.

Guardan silencio porque la comunidad es su familia, la iglesia es su madre, la vergüenza es monumental y hasta la fe entra en duda. En términos generales, la justicia clerical es privada y absuelve a sus ciervos arrepentidos. Mientras tanto, la vida de las monjitas queda completamente rota.

Escuchando los testimonios de estás mujeres, pienso, en los discursos de los violadores, porque creo que tenemos que entrar ahí, para diseñar estrategias que nos permitan educar contra la violación. Ningún hombre debería volver a tener el poder de la seducción religiosa, política o estética. Eso debería ser un delito.

Pienso tantas cosas después de ver estos relatos y creo que existe una cultura de la violación. Empiezo a creer que hay todo un aparato vertical que trasmite está misogena actividad y está en todas partes.

¿Acaso todos los hombres del mundo son violadores en potencia?

Sería dramático decir que todos los hombres son unos violadores, pero se siente así al ver como está evolucionando el mundo.

Me ví un último documental que se trataba sobre el acceso a la justicia en casos de violación en Francia. Algo me marcó, explicaban que una violación estaba determinada por la penetración y lo que haya llevado a ese acto no consentido es lo que es.

Exponían un caso, una mujer se había emborrachado, un amigo la había penetrado en ese estado. Durante el juicio, pretendían disminuir la responsabilidad del hombre por el estado de la mujer, el hombre perdió y paga 16 años de cárcel. Ahora bien, se planteaba una discusión fundamental, cómo justificar lo injustificable.

Pensaba por ejemplo, en el «amigo violador». Él solía ser un seductor con la palabra y la barba. Cuando las mujeres que tenía cerca se acostaban a dormir, solía ir a acostarse a su lado, la mayoría de veces por sorpresa y sin ser invitado. Bajaba las bragas de las chicas y las penetraba.

No había reacciones, había sorpresa, asombro, silencio y renuncia.

Él lo hacía parecer como sí lo hubiesen pedido o querido, pero no, era un acto tan abrupto que no podrían haberlo deseado, sólo estaban paralizadas ante tal acto.

La legitimidad de su palabra radicaba en el presunto poder que lo cubría, poder que debería haberlo castigado por eso, pero todo lo contrario, aprovechaban de está práctica para reducir a las mujeres de su equipo.

En el lenguaje hay que determinar que nada justifica un acto que no está meditado para que suceda. El poder de la seducción en algunos casos, no es más que toda una línea de artimañas mentirosas donde hay un hombre que tiene poder sobre otros y lo utiliza para reducir los más frágiles, entre ellas, las mujeres.

Cuando una mujer es sorprendida en un acto que no imagina, se bloquea, puede perder todo su potencial de defensa y sucumbir ante el predador.

Me puse a pensar en todo, en las historias que conozco y las que están ahí, en secreto. En el miedo que se guarda ante el hombre de poder. En la resignación de ver entrar en tu intimidad una persona que no invitaste. En el asombro de encontrar a tu lado el amigo al que le tuviste confianza pero sólo tejía para capturar tu cuerpo. En la hipocresía de un hombre sumiso que cuando nadie lo ve, somete. En los hijos modelo que son modelo de violencia contra la mujer.

¿A dónde queremos llegar como humanidad? ¿Qué será que nos tiene que seguir pasando como mujeres para despertar? ¿De verdad nos creímos la farsa de un mundo igualitario? ¿Acaso creemos que nos van a entregar el poder que nos robaron fácilmente?

Todo lo que pasa en el mundo, todo lo que duele, destruye y divide lo hacen los hombres. Los mismos que someten y reducen a las mujeres. La excepción no es la regla, la regla es la generalidad.

El ismo no es la solución a nada, todo eso fue inventado por hombres. Nada que termine en ismo nos puede salvar. Por eso, sólo por eso, a veces dudo en el feminismo institucional.

Hago un llamado a la mujer, a la madre, a la maestra, a la cuidadora, a la abuela y la tía para que eduquemos diferente. Para que, dejemos claros los límites del cuerpo y la mente. Para que seamos capaces de defendernos del predador y para que los predadores disminuyan en cantidad. Para que los hombres aprendan desde la infancia el respeto hacía las mujeres y la protección que deben brindarle.

Para erradicar la violencia contra la mujer tenemos que erradicar el macho que nos impusieron.

2 comentarios en “Erradicar el Macho Impuesto”

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