Fantasía, Mujer de Aquí

Te Ví, Te Sentí, Te Perdí

Por. Karol Bolaños

No lo podía creer ahí estabas, tanto tiempo sin saber de ti y te presentabas sin previo aviso. Al verte la mirada se me iluminó. Aunque como suelo hacerlo logré evadir la emoción. Estaba tan perplejo que no pude notar con claridad que no estabas sola o mejor aún decidí ignorarlo.

Aproveché que estaba con amigas comunes y te hice acercar, en medio de preguntas y de noticias amorosas; hice una pausa y te saqué a bailar; debió haber sido extraño, me pedías que bailará contigo todo el tiempo y siempre te rechazaba. Cuan paradójica puede ser la vida que terminamos anhelando lo que tanto despreciamos.

Te sentí extraña, distante y fría. Como si estuvieses esperando que la canción se acabará rápido para salir corriendo. Intenté retenerte pero fue imposible, te marchaste dejándome un recuerdo: la cercanía, una suave caricia a tu cabello y tu olor persistente en mi memoria.

Muchas veces he sentido nostalgia, de aquella que se remonta a épocas pasadas donde yo era perseguido por tí, cuando me agotaba tu insistencia y me saturaba tu presencia. Es casi un castigo de la vida haberte vuelto a encontrar y remover en mí una historia que en el fondo no existió.

Ahora, has vuelto a aparecer, con tus ideas desenfrenadas y tus sueños de mujer adulta. He sido tan tonto, porque he caído rendido ante tí, no podría aceptarlo jamás porque sería mi perdición, pero es algo que carece de explicación. En cambio tú, ni me ves, sólo soy ese que podría ser tu amigo.

Sabes, he aprovechado para abrazarte, incluso he cerrado los ojos mientras lo hago y con algo de vergüenza diré que he buscado tus labios. Esto es estúpido, no eres la mujer que he soñado y aún así te has metido en mí pensamiento.

Has buscado una y otra vez mi sentir, por un instante lo tuviste entre tus manos, fue casi como saborear la fruta fresca, días llenos de fantasía, sin el remordimiento de la existencia, porque no existía nada. Pero la realidad, esa que está ahí, que jamás cambiará, cerró el portal para siempre y aunque el sentimiento me quedo ahí, ya no pude ni siquiera imaginarte cerca.

Ha pasado el tiempo, ya casi te he borrado de mi memoria, cuando me saludas soy gentil, pero no guardo ningún sentimiento o pensamiento por tí.

Me resulta tan cruel ser sincero, por eso te evado, porque si te dijera que todo fue imaginario y que no hubo nada, quizá te sentirías triste. Pero veo que ya no importa, que ya todos elegimos en este camino y ninguna ruta conduce al encuentro. La verdad, el único día que realmente te ví y te sentí, te perdí.

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