«Mientras exista una mujer que sufra en el mundo»

Por. Karol Bolaños

Alguien me preguntó: -¿por qué es el día de la mujer? Sin esperar mi respuesta mencionó las pastillas anticonceptivas. Hubo un silencio, luego una interrupción de la conversación porque al parecer habían otras cosas muy importantes de qué hablar. Sentí que no podía dejar pasar semejante imaginario por ahí rodando; entonces, me tomé la palabra… ¡sí por ese momento me impuse!

Aunque está vez fue distinto, simplemente rechacé la información de las pastillas anticonceptivas y mencioné el acto que marcó el surgimiento de esta conmemoración. Mi único propósito era cerrar la puerta a la exaltación de la frenética lucha de las francesas por idealizar el consumo de pastillas anticonceptivas como único símbolo de libertad femenina.

Me devuelvo en el tiempo, cuando escuché por primera vez la historia que fundamentó la declaración del Día Internacional de la Mujer; lloré y me sentí profundamente conmovida. Me intrigó saber ¿qué tienen los hombres ricos y blancos en la cabeza cuando destruyen así? Porque aquellos hombres que quemaron vivas a esas mujeres en la fábrica eran blancos y ricos.

¿Qué incita a las personas con poder a cometer semejantes atrocidades? ¿Por qué para demostrar hombría, poder y superioridad se violenta cruelmente a las mujeres? En las guerras, por ejemplo, las mujeres son violadas, calcinadas, desmembradas, esclavizadas y masacradas con sus hijos.

¿Cúal será la razón que motiva a hombres para violentar mujeres sólo por el hecho de ser mujeres? No lo sé, pero algo tiene que ver con el poder y el miedo. Hace tiempo, vengo notando que ciertos hombres blancos privilegiados, se sienten enojados por mi conocimiento y mi osadía de rechazar sus comentarios pretenciosos y racistas. Bifurcan, en mi origen para deslegitimar mi lugar de conocimiento y hacen débiles bromas para defenderse; igual, con tanta gente en Francia que cree que el feminismo y el racismo son cosas de antaño, como luchas superadas; pues, fácilmente estos individuos encuentran aduladores de la brutalidad. Esto me genera angustia y ansiedad porque como en el tiempo de las brujas, seguimos siendo perseguidas y ejecutadas públicamente por nuestro saber y conocimiento.

¿Qué tipo de mujer pudo haber criado semejantes psicópatas? Lo cierto es que mujeres como nosotras tuvieron alguna participación, lo cual indica que, el trabajo que tenemos es muy grande.

En este tiempo tan turbulento, tan incierto e inseguro para las mujeres de todo el globo terráqueo; suena ilógico que, todavía existan hombres que digan feliz día de la mujer, que regalen rosas, chocolates y detalles de fina coquetería como si se tratase de un día festivo. Peor aún, existen multitudes de mujeres que esperan esos detalles como si eso pudiera borrar los malos tratos que reciben de su entorno masculino durante todo el año. Desafortunadamente, aquellos y aquellas que aún celebran son los que siguen reproduciendo modelos de superioridad masculina, sometimiento femenino, violencia contra las mujeres, guerras, delincuencia y caos.

Éstas son las razones por las cuales, hoy más que nunca, es justo el levantamiento político, humano y espiritual de las mujeres. Nuestras voces, escritos y arte deben retumbar para expresar con frases cortas que hoy conmemoramos la luchas de todas las mujeres flageladas, violentadas, asesinadas, explotadas, manipuladas y oprimidas. Que mientras exista una mujer que sufra en el mundo a causa de ser mujer y su pensamiento de mujer nuestras demandas como feministas serán válidas.

En este día merecemos información veraz sobre nuestras luchas, relatos sinceros sobre nuestras emociones y pensamientos, historias desde diversas perspectivas donde las fuentes sean mujeres, silencios de los hombres y voces que reclamen por todas las injusticias que hoy vivimos.

Necesitamos hacer un viraje de nuestro pensamiento feminista, dejar de repetir discursos que no sentimos, obligarnos a pensar nuestra cotidianidad personal, familiar, profesional, creativa y laboral para encontrar el origen de la continuidad del patriarcado y cortarlo de raíz.

Basta de creer que la libertad de consumir pastillas anticonceptivas es suficiente para dejar de parirle al patriarcado, nos merecemos y si queremos, cortarnos las trompas de falopio y hasta sacarnos la matriz cuando lo deseemos. Abortar cuando sea imperioso.

En especial, educar hijos e hijas feministas, porque nada va a cambiar sino educamos diferente. Cuando un niño sin importar la edad disminuye con sus palabras y gestos a una mujer por ser mujer y nosotras no decimos nada conciso, estaremos haciendo todo para mantener este sistema patriarcal y machista. La misoginia está en actos sencillos y cuando no se corrigen a tiempo pueden conducir al feminicidio.

Así que, tenemos mucho trabajo queridas y malqueridas porque se requiere hacer rupturas, abordar estándares de aptitudes y actitudes con el propósito de desechar lo que no nos ayuda a construirnos como nos lo merecemos. Mirarnos en el espejo, analizar concretamente cuánto estamos haciendo por liberarnos de nosotras mismas, de ideas anquilosadas al macho que nos reprime, de mantener nuestros cuerpos al servicio de otros sin contar con nuestras necesidades y deseos.

Abogo por el derecho a ser como queramos ser en materia corporal, espiritual, profesional, artística, intelectual, maternal y reivindicativa. Las incito a respetarnos mientras estemos de pie y avanzar juntas por un mundo mejor donde podamos vivir en paz y libertad. Las invito a luchar y contradecir con inteligencia al macho que nos quiere dañar sólo por el hecho de ser mujeres.

Por último, recuerden que mientras una mujer sufra en el mundo es nuestra obligación que el feminismo responda con beligerancia.

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