Relaciones Sociales Contemporáneas

Por. Karol Bolaños

Desde hace algún tiempo, la vida comenzó a ser tan contradictoria e impredecible, que ya no hay palabra que pueda sostenerse; menos aún, una relación social.

Entendiendo por relación social, un vínculo que tiene como orígen la interacción entre dos individuos; la cual, podría estar alimentada por la conversación, el intercambio gestual, la correspondencia o la cercanía corporal.

El mundo ha cambiado tanto, que hoy hablamos de relaciones sociales sin ningún tipo de encuentro físico. Al parecer, la imagen o la representación de un otro u otra, a través, de dispositivos electrónicos es suficiente para establecer un vínculo.

En otra época, éramos capaces de fantasear con los libros, aún sin una imagen éramos capaces de construir paisajes, personajes y situaciones. Pero se trataba en sí, de producir ideas e imaginarios, no  relaciones sociales y menos vínculos.

En el siglo XX, la experiencia con la popularización de la música y los ídolos, marca, una pauta de idealización de las relaciones sociales sin contacto.

Escuchar música, tratar de comprender el sentido de las canciones y ver los póster, permitía la construcción de un personaje más cercano. Básicamente, la admiración; incluso, la idealización del amor.

El paquete comercial, permitía admirar la belleza corporal, la cual, era fundamental para la atracción física; sumado a esto, la voz se transformaba en un código sensorial que afinaba el gusto; y la literatura expresada en su sonoridad, dibujaba un personaje y su imaginario. Hasta ahí, amor, deseo y fantasía.

Sin contacto alguno, la o el fan creía conocer a su ídolo, creía amarlo o amarla tal y como era. Pero, si al contacto, su olor no era como a las hormonas les gusta, si tenía mucho brillo en la cara, si carecía de aliento fresco, si la conversación no concordaba con la elocuencia de las canciones, entre otros detalles. Pues, zaz, sorpresa, la imagen no era suficiente para establecer una relación social sólida que lleváse a estrechar un vínculo.

Pues, en el siglo XXI todos esos defectos se han reducido con las conversaciones en tiempo real, los test de coincidencias y personalidad, la nitidez de las fotos y las videoconferencias. ¡Ya nadie se escapa de un amor sin contacto! Incluso, seguro ya existen sensores de olor  para personas sensibles a ello.

¿Realmente estamos hablando de relaciones sociales? ¿De vínculos?

Antes de conocer el amor real, me enamoré montones de veces por la red; es por esto que, pretendo hacer un resumen de los perfiles destacados de las personas que conocí, esto, con la intención de resaltar que la nueva modalidad de relaciones sociales no esta lejos de lo que siempre ha existido.

Eso de enamorarse de una imagen o una palabra, es propio a la evolución de cada época, tal y como los amores por correspondencia en tiempos de guerra. Sin embargo, antes de la conclusión, he aquí los perfiles:

Alaa: hombre libanés, joven, físicamente atractivo, inteligente,  y tradicional. Inicialmente, lindas conversaciones aunque básicas, sorprendente belleza física, era como el típico amante del desierto; es por eso, que rápidamente llegó a lo que deseaba, el objetivo era ver e intercambiar su deseo por la videoconferencia, nos utilizamos mutuamente y finalizó cuando se pasó a la pregunta: – ¿y el contacto físico? – ¡imposible! Dijo. Su religión le obligaba a cansarse con quién sus padres lo decidieran y aunque pudiesemos encontrarnos, no estaba dispuesto a contradecir su tradición.

Domenico: el hombre vivía en una isla hermosa de Italia, era católico, adulto, deportista, delgado, cejas depiladas, mojigato, machista y de apariencia mediterránea. Básicamente, sólo deseaba lo mismo que el primero, pero tenía en mente un montón de confusiones, pertenencias y ataduras. Al pasar a la pregunta de contacto físico, se refiere a matrimonio, pero es evidente que vive con sus padres o es casado infiel, no tiene intención, ni dinero para hacer efectiva su palabra. Final.

Tim: es un joven francés, simpático, trabajador, popular, inteligente y alegre. El tipo querido de la película. Él comienza a explicarme que todo lo que he conocido por la red es sólo basura. Nos hacemos amigos hablando de música, tradiciones, costumbres, familia, trabajo, amigos, paisajes, cine, fiestas, gustos e intereses. El tipo es perfecto en medio de su imperfección. Lo amé por su franqueza, por el reconocimiento que siempre me hizo, por el respeto y las bromas. Cuando hablamos de amor, noté algo particular, rápidamente me dí cuenta que no existían límites de realización, era algo turbulento en su vida amorosa, escondía algo que le quitaba la calma. Comencé a buscar en su perfil de red social, a unir sus vínculos reales y me enteré que era casado. En realidad, estaba en esa red, para hacer amigas latinas. Él me explicó lo que suelen buscar los hombres por ahí, era como, uno de esos hombres que ayudan a impedir el abuso en las redes sociales, fue realmente, una fortuna encontrarlo. Aunque no hablamos, guardo un lindo recuerdo.

Federico: joven italiano, rubio, alto, inteligente, creativo, con apariencia deportiva, curioso y misterioso. A éste, lo encontré por casualidad. En realidad, ya había enterrado esa idea de conocer gente por la red, tanta basura, me había hecho repudiar la irrealidad. Tenía un blog y estaba buscando imágenes para acompañar mis textos. Había visto unos dibujos hermosos, tenía el nombre del artista y lo busqué por una red social; encontré el mismo nombre con un diseño particular de foto de perfil. Aseguré: ¡él es! Le escribí y no era, pero le gusto mi presentación y mi blog. El hombre no tenía fotos en su página y yo no tenía ni idea de su apariencia. Me generó curiosidad. Le pregunté la razón de su perfil incógnito, aseguró que no le gustaba lo impersonal de las redes sociales. Sin embargo, no me cortó, por el contrario, me propuso un juego. Si queríamos conocernos más alla de la representación corporal debíamos acompañar el significado de cada parte de nuestro cuerpo con palabras, en sí, textos. Así que, debíamos pasar un trozo de foto, una parte de nuestra corporalidad, sin ser evidentes, porque sólo al final, deberíamos descubrir como éramos. La verdad, era yo quién iba a descubrir como era. ¡Tipo psicoterapia! En relación al juego, recuerdo que escribimos mensajes preciosos, considero que fue una oportunidad de verse en el espejo y el interior. Un opción para conocerse y conocernos. Nunca tuvimos una videoconferencia, jamás escuché su voz. Sólo teníamos los retazos de imágenes y nuestra literatura. Al parecer, florecieron emociones, como cuando leemos un libro y coincidimos con un personaje. Y cuando, la emoción empezó a ser sentimiento, llegó el final, porque apareció lo imposible, lo real y la necesidad. Me envió un cuento hermoso para decirme que yo había despertado una emoción, un deseo que no podía ser, que era bonito, pero que era irrealizable porque no podía venir a conocerme. Final, se acabó. Nunca supe nada más de él.

Éstos cuatro hombres me permiten exponer los diversos tipos de encuentros virtuales. Por un lado, los incapaces de tener cercanías reales que les permitan la construcción de relaciones sociales que lleven a vínculos. Por otro lado, los saturados de la realidad que necesitan escapar en el entretenimiento. Por último, las personas reales que coinciden por un momento en la irrealidad sin perder su horizonte y su humanidad.

Sin prejuicio, podría decir que en algunos casos, estás herramientas permiten cercanías. Las sorpresas podrían ser asombrosas. Lo importante es detectar lo que buscamos, lo que queremos y lo que estamos dispuestos a experimentar. Eso si, siempre con amor propio, con respeto por la dignidad humana y con la capacidad de divisar el límite.

Es importante tener en cuenta que el mundo se ha tornado en algo complejo e irreal, la mentalidad no es la misma y todo esta dispuesto para la distancia social. Igual, sea como sea, seguimos siendo humanos, con necesidades sociales, sensoriales, químicas, biológicas y emocionales. En algún momento, para nuestra evolución personal, necesitamos la cercanía, el calor de la palabra y el abrazo fraterno.

En esencia, diría que necesitamos los padres, los hermanos, el amor, la familia, los amigos, los colegas y hasta los enemigos. Porque eso son las relaciones sociales, todos los vínculos que nos ayudan a crecer, a elevarnos en nuestras ideas y proyectos.

Así que, sería importante valorar lo que tenemos al instante, dejar de perdernos en el imaginario de lo social y mirar ahí, al frente, para evolucionar juntos. Si nos sentimos solos, porqué no, ir a tomar un café o una copa, sentarse en la barra y disponerse a dejar el miedo, quizá sea más sorprendente que la pantalla, el cruce de unas miradas o unas palabras.

2 comentarios sobre “Relaciones Sociales Contemporáneas

  1. El nuevo mundo es tan diferente a como cuando nacimos, fuimos niñas, adolescentes y mujeres jóvenes.
    Con rapidez todo ha cambiado y la exaltación del consumo ha tocado lo más sensible del humano.
    Hoy en día hablan de ponerse unos lentes para salir sin salir, para hacer amistades, tomarse una copa o ropa.
    Es increíble, un día ni aire será necesario!
    En realidad, ese es mi asombro, la evolución de la humanidad y las relaciones que se desarrollan.

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