Horizonte

Por. Karol Bolaños

Me levante con el profundo deseo de escribir sobre el amor, la amistad, la solidaridad entre mujeres, el folclor, la lealtad, las vacunas experimentales en niños, incluso sobre política internacional… Al final, un poco de música aquí y allá me ha hecho olvidar.

Empiezo a tocar un tiempo en el que muchas cosas juegan un papel importante en la cabeza: el amor, los hijos, la familia, la casa, las cuentas, la profesión, los proyectos, la amistad, las afirmaciones y las negaciones. Todo eso y más, se convierten en pensamientos cotidianos.

A veces, me gustaría no pensar en nada, así, solo respirar, mirar al horizonte y con la mente en blanco dibujar una sonrisa en mi rostro mientras el mundo se cae. ¡Así, tipo malvada de serie!

Me tiene harta el drama, la telenovela, la serie exagerada, la pretensión en las palabras, el desprecio en los gestos, el tono dulce que guarda la perversión y el deseo profundo de ver caer a los otros mientras esos mismos, de a pocos, se levantan del barro aprovechando la vergüenza de los frágiles.

Me tiene tan aburrida ver la destrucción que alimentamos con todos esos egos y vanidades efímeras, creyendo la farsa de que somos una especie evolucionada.

Me avergüenza la criminalidad que contiene el juzgar a otro, lo peor es que ya nadie está libre de ello; ni de hacerlo, ni de que se lo hagan.

Básicamente, me decepciona este tiempo y especialmente las personas que controlan todo. Su tendencia a la destrucción de lo vivo, al aprovechamiento de otros, a la facilidad de hacer dinero sin ningún esfuerzo personal y a la suntuosidad de su imagen que nos llevan al final de todo lo real.

Somos el futuro que creíamos que podría ser cuando la televisión nos los dibujo. Ese que mirábamos con asombro y sin cuestionamientos. Pero estoy segura que para muchos no es lo que realmente queríamos. No existe mejor o peor, solo diferente. Menos libre y más controlado.

Por un instante, me gustaría que no hacer nada, fuese la mayor voz universal, para que las máquinas que anulan a los débiles perdieran valor, para que todos estuviésemos obligados a ganar lo vital con la fuerza de nuestro cuerpo, mente y alma. Para que nadie más se aprovechara del desconocimiento y el sin saber.

Pero, no, somos lo que somos, seres limitados, por desconocimiento, ignorancia o brutalidad. No podemos cambiar nada. El mundo es como es y le pertenece a quien lo merece.

Mientras tanto, podemos agonizar, mirando al horizonte, con el pensamiento limpio, sin cuestiones que nos invadan el espíritu y finalmente sucumbir a la desidia, porque nada podemos cambiar, aunque todo lo podamos criticar.

Podría abordar cualquier tema, igual, nada tiene sentido, todo carece de alma, ningún esfuerzo será suficiente.

Prefiero vagar en el olvido, mirar al horizonte de lado y dejar que poco a poco todo se caiga en manos de la perversión. Escuchar música, una vez más olvidar, cambiar de tema y seguir en este paraíso mental llamado locura.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.