Crónica, Mujer de Aquí, Reflexión

«Una Profunda Lástima»

Por. Karol Bolaños

El sábado pasado recibí un abrazo profundo, sentido, cálido y fuerte. Sentí que había una complicidad sin que a la base fuésemos cómplices y me sumergí por unos segundos en una profunda comprensión.

Cuando decidí volver a Francia me preguntaba como iba a afrontar la presión del entorno con sus preguntas y la profunda lástima por nuestro aparente «fracaso».

De algún modo, ir y volver me ha brindado herramientas para discutir lo relevante, defender lo que me interesa e involucrarme sólo con quien tenga lugares comunes.

En ese sentido, ese abrazo que provenía de alguien que no conozco me sorprendió y me generó muchas ideas. Era como si me dijera con el gesto: «te entiendo, aquí estás de nuevo, sé que lo intentaste, no pasa nada, eres muy valiente y te veo.»

Por otro lado, las preguntas llenas de lástima no me sorprendieron y sólo pude ofrecer mi verdad. El resultado era casi predecible porque esas personas no pueden entender el sentido de las respuestas. La excusa siempre será mi nivel de francés o quizá que quiero decir cosas muy especializadas sin lograr una apropiada transposición didáctica sobre la política e Historia de Colombia.

En resumen, todo ha sido como lo esperaba, las emociones y preguntas han estado divididas. Las personas se pueden leer como si estuviéramos en una obra de teatro y cada uno estuviera realizando el papel que le corresponde.

Mi inocencia ha cambiado y dependiendo de mi estado emocional reaccionó ante la embestida del desarrollo. La opulencia ha dejado de sorprenderme y asustarme. El saber y el conocimiento siempre me atraen pero no me desdibujan. La riqueza de unos, no es la de otros, honestamente, quién posee no me llama la atención porque la materia no es lo mismo que la energía.

Al final, quien no tiene miedo, abraza y habla de cerca; sobretodo, reconoce que el hecho de volver a estar aquí es una hazaña y que el proyecto es por la vida. Me alegra encontrar personajes de todo tipo, poder narrar historias aunque no las comprendan y recibir abrazos inesperados que unen culturas.

Quisiera aclarar, aunque pocos lo entiendan: «estoy feliz de estar aquí porque sé que todo en la vida tiene un propósito, estoy segura de que la oportunidad de vivir sin tantos miedos es un regalo; pero una parte de mí siempre estará allá, porque allá está mi nido, mis padres, mis hermanos y mi cultura.»

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