Feminismo, Mujer de Aquí, Reflexión, Social

¿Caleñísima?

Por. Karol Bolaños

¿Qué significa ser caleña y sentirse caleñísima?

Por un lado, ser caleña significa que naciste y creciste en Cali, sin importar que seas hija de un nariñense y una caucana; en realidad, se cree que poco importa para tus semejantes porque en el fondo crees que haber vivido toda la vida es suficiente para ser.

Ser caleña es hablar con un golpe o son particular, como quien baila y marca el paso. También, es ser soez cuando se requiera y soltar la carcajada para acompañar la “rudeza” de la expresión.

Ser caleña es ser diversa, irreverente y contestataria porque la belleza que nos ha dotado el mestizaje requiere de nuestra fortaleza verbal, física y mental. Puesto que, existe una pequeña minoría de la sociedad que es hostil y discrimina lo diferente.

Ser caleña es ser vanguardista, siempre caminando un paso adelante; sobretodo, cuando de alcanzar la libertad de trate.

Cuando nací, mis padres vivían en el sector de Siloé, por ende, viví en Siloé mis primeros años de vida. Desde los cinco hasta los veintinueve años viví en Mojica, en el corazón del Distrito de Aguablanca. Desde niña me aventure a recorrer las calles del barrio, los barrios vecinos, la comuna, el conjunto de comunas que conforman el Distrito, la ciudad y su entorno. Podría decir que conozco y me conocen.

Cuando me preguntan si conozco mi ciudad, siempre diré que no completamente, puesto que, ha crecido mucho. Pero la he recorrido tanto durante el día y la noche que puedo ubicarme en ella con facilidad, porque se donde esta el oriente, el occidente, el norte y el sur. Sé hacía donde aumentan las calles y carreras, donde cambia la dirección por tratarse de zonas fuera del perímetro planificado inicialmente, es decir, el norte, el oeste y la zona rural.

Soy Caleña porque nací en Cali, porque he vivido Cali, porque he recorrido Cali y porque he construido Cali. Mis aportes, como los de cualquier mujer caleña son conocimiento, saber, laboriosidad y creación.

Porque ser caleña es romper con el estereotipo de la belleza externa y el vacío interior. Es ante todo ser bella y cultivarse, entendiendo que las curvas se pueden transformar, el cabello se va a blanquear, las celulitis nos pueden invadir y las arrugas nos van a adornar. Es apartar la idea que se tiene de que hay sectores específicos para encontrar mujeres bellas en Cali, porque en Cali hay mujeres bellas en todos lados.

Ser caleña podría ser nacer y crecer en Cali, sin importar si se vive en Siloé, Mojica, San Antonio, Álamos, Popular, Alfonso López o Ciudad Jardín. Porque no es el lugar que habitas que te hace ser caleña, es ser de ahí y punto.

Ahora bien, eso de caleñísima, un concepto sin explicación, abordado en la cotidianidad por ciertos sectores de la sociedad caleña, define un sentido de pertenencia y protección de unos valores que no definen a la gran mayoría y que por el contrario nos lleva a pensar que es eso de lo que hablan.

El término caleñísima, lo asocio al sentimiento, al sentirse parte de, a tener un sentido de pertenencia y al haber vivido la ciudad. Eso, sin importar el origen, incluso sin haber nacido en ella.

Sentirse caleña es disfrutar la libertad al caminar, respirar la frescura de las mañanas y noches, derretirse con el sofocante calor o abrigarse en las sombras de los árboles frutales. Es comerse las frutas frescas, tomar jugos de lo inimaginable e inventar formas de hidratarse y alimentarse a la vez.

Para sentirse caleña hay que vivir Cali, su cotidianidad, sus alegrías, sus costumbres, su amabilidad, su sinceridad, su solidaridad, su apertura a lo diverso, sentir su conteo al bailar, abrazar su sofocante calor, admirar su fresca elegancia, resaltar su dignidad y parcharse su aleteo.

Sentirse caleña es respetar lo diverso, lo humano y luchar incansablemente por la libertad.

Sentirse caleña es caminar las calles del barrio, cualquiera y a cualquier hora, sabiendo que eres parte de su historia, de su crecimiento y de sus búsquedas.

Sentirse caleña es abogar por todas las caleñas, por las del Distrito, las de ladera, las de la zona rural, las del centro, las del norte, las del sur, las de cada rincón de una ciudad millonaria en diversidad y belleza.

Sentirse caleña es tener sentido de pertenencia por este territorio, sabiendo que es de todos y de todas las que en él habitamos, las que en él crecimos, las que han sido acogidas, incluso las que han partido dejando una huella que permite evocar ese sentimiento.

Un llamado a respetar la normas comunes y la diversidad cultural porque sentirse caleñísima es para todas las que se sientan acogidas por este sentimiento.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s