Mujer de Aquí, Reflexión

23 kilos

El homo sapiens sapiens es una especie de homínido muy reciente sobre la faz de la tierra, se habla de aproximadamente 160 mil años, eso en comparación a la duración de otras especies, como por ejemplo, los dinosaurios que estuvieron alrededor de 200 millones de años, hace realmente mínima nuestra existencia.

Antes de nosotros existieron varias especies con grados de evolución muy significativos y modos de vida muy simples. Algunas plantas como los helechos, el ginkgo y los pinos estuvieron presentes desde hace 1000 millones de años y aún siguen indelebles, dato que nos minimiza aún más.

El reduccionismo evolutivo que algunos científicos promulgan, los ha llevado a exaltar a un lugar sin precedentes a nuestra especie, declarando que la mayor parte de las herramientas básicas y fundamentales fueron creadas por nuestros primeros ancestros, lo cual, nos pone en un lugar muy alto de la evolución, ya que, ellas determinaron avances significativos.

En contraposición, se puede decir, que otras especies de homínidos, anteriores al homo sapiens sapiens, no tienen nada que envidiar a nuestra especie, ellos habían encontrado algo vital en la transformación del mono al ser humano, el fuego.

Ahora bien, nuestra corta existencia ha traído cambios drásticos sobre la faz de la tierra, podemos decir que nunca otra especie tuvo la capacidad de hacer lo que hemos hecho. Prácticamente, lo que hemos creado ha destruido más de lo que muchos millones de años de evolución no hicieron.

En este sentido, la pregunta es simple: ¿Qué inventamos que nos alejo tanto de mantener el equilibrio? Muchos coinciden en temas superfluos como el poder, la religión y la política. En realidad se trata de algo simple, somos la especie que descubrió la agricultura, la cual, nos permitió cambiar hábitos de vida completamente nómadas a sedentarios. Sin movernos mucho y sin exponer nuestra vida al mundo «salvaje» logramos obtener alimentos.

Eso ha implicado todo un ejercicio acumulativo, el sentido de lo propio nace con el hecho de asentarse en un lugar. Primero se necesita una casa, luego sillas, después mesas, asimismo utensilios para cocinar y de ahí para allá todo lo inimaginable e innecesario.

Importante o no, el consumo apareció, a través, del hecho de arraigarse y nos atrapó como especie. Ya no apreciamos el «mundo salvaje», porque en realidad se trata de algo casi olvidado. Acumulamos y tenemos miedo de perderlo todo. Muchos abrigamos la idea de que hemos trabajado mucho por eso y damos vueltas en círculos, a veces en el mismo lugar mental o terriblemente en el espacial.

Entonces nos preguntamos los porqués, como si nuestra capacidad emocional fuese la misma que la intelectual, por ello, le ponemos la culpa a la inmediatez. Determinamos que lo sucedido es porque hemos perdido la memoria histórica, lo terrible de la respuesta sólo denota que por ahí no es la cosa.

En consecuencia, se hace imprescindible visualizar el otro lado de la situación. Para ello, una simple reflexión basada en temas completamente básicos y cotidianos.

En nuestra era, hasta hace un año, existían personas en el mundo que solían ser viajeros, tema por el momento olvidado gracias a la pandemia. Estas personas, eso sí, las más sinceras, honestas, apasionadas y fortalecidas por los viajes; cuentan que su mayor aprendizaje fue el andar liviano, el desprenderse de todo en su lugar de origen y en el lugar de destinación. Suelen concluir que quizá la regla de un avión de cargar hasta 23 kilos de equipaje por persona sea suficiente para hacer una vida feliz y plena en cualquier lugar del mundo.

Quizá después de entender que todo en la vida es un regalo, te das cuenta, que está regla aplica para la vida, más liviano, menos ataduras y más goce.

Desprenderse es lo más difícil para un niño, esto es entendible en materia de desarrollo humano; finalmente, necesita sentir que pertenece y que tiene vínculos, pero también puede aprender, así como nosotros, que los vínculos fundamentales no son con las cosas, sino con la vida, con ser feliz y para eso no se necesita más que 23 kilos de equipaje y eso sí eres fuerte para cargarlo.

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