Mujer de Aquí

La Venganza del Rey

Por. Karol Bolaños

Era una mañana fresca, las gotas de agua en las puntas de las hojas remembraban el suave rocio de la madrugada. Los primeros rayos del sol aparecían con firmeza y con ellos el canto de los pájaros de aquella época del año. Las flores coquetas abrían sus pétalos para recibir los pequeños detalles de un nuevo día.

Tras el cristal se podía ver una figura taciturna y opaca que se encontraba en marcha, era poco visible, los árboles ocultaban su presencia. Pero al avanzar y alcanzar su objetivo, el camino le regalaba cierto grado de placebo, se notaba, se sentía. Además, se dibujaba en su rostro. Una mirada sospechosa y una sonrisa malévola lo delataban.

La mediana cercanía permitía detallar de quién se trataba. El fulgor y picardía de sus actos definía su imagen con nitidez, era el magno, el soberano, el rey.

Aunque era un hombre pequeño, con cara de santo, con los pasos acumulados por el cansancio de los años, arrugas sin fin y palabras adornadas de verdades ocultas. Se le veía siempre importante, imponente, determinado, individuo de hacer sin decir.

En su mano derecha cargaba la espada, en su mano izquierda la rama de un árbol. ¿Acaso era esa su travesura?

No, ese era el inició de su venganza.

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